¿Cuántas veces la gente nos pregunta esto, con cierto dejo de ironía y desaprobación?
Si yo hubiese estudiado para ser dentista y amara mi profesión, ¿tengo derecho a desaprobar que mi vecino sea enterrador en el cementerio? ¿Puedo yo esgrimir como crítica acertada que yo atiendo a los vivos y él hace un trabajo inútil porque atiende a los muertos? Pobres de nosotros si tuviésemos que soportar nuestros dolores de muela o si tuviésemos que enterrar nosotros mismos a nuestros familiares.
Cada profesión es importante, en la medida que sea honesta y realizada con voluntad y amor.
En lo que respecta al trabajo voluntariado es igual:
Algunas personas se dedican a ayudar indigentes.
Otras se comprometen con niños huérfanos.
Otros se dedican a ayudar a niños discapacitados.
Y otros, nos dedicamos a ayudar a los animales: perros, gatos, equinos, etc.
No a todos nos gustan todas las profesiones ¿verdad? Pues bien, no a todos nos gusta ayudar a todo el mundo. Y eso no es maldad, algunos se comunican mejor con los adultos mayores, otros con los niños y otros con los animales. No puedes exigirle a una persona que le tiene terror a los perros, que vaya a trabajar a una protectora y saque a pasear a los más bravos. Tampoco puedes exigir a una persona cualquiera que se adapte a tratar con chicos/adolescentes problemáticos porque no todos tienen la psicología y paciencia necesarias.
Con el último caso de la perrita muerta a palazos en Nueva Palmira, cientos, miles de personas levantaron su voz. Primero porque fue un acto aberrante que de ninguna manera se puede justificar, ya que quien mata a un ser indefenso y todavía goza con su sufrimiento es un asesino en potencia, dado que en el futuro tampoco se conmoverá cuando su hijo llore por las noches y es probable que pasen a ser los mismos padres que matan a esos bebés “porque se pasaba llorando”.
Segundo: Estos actos de maltrato animal y asesinatos con una saña difícil de perdonar, son cosas de todos los días, que las protectoras y activistas animales deben sufrir. Como no nos consideramos bárbaros, es que no podemos dejar un perro accidentado tirado en la cuneta (como el Sr. Pablo Fabregat – del programa televisivo “Sonríe te estamos grabando”- hizo, que luego de atropellar un perro siguió de largo omitiendo asistencia, para luego comentar el episodio como una gracia en su programa de radio). De igual manera no podemos seguir de largo cuando vemos un perro quemado, atado al cuello con un alambre casi degollado, etc. A diario sabemos de perros acuchillados y quemados por jóvenes drogadictos, pero hay media sociedad uruguaya que no se entera de esto. Por eso, cuando la Negrita de Nueva Palmira fue filmada mientas moría, era justo que no pasara desapercibido, para que se sepa lo que a diario sufren estas víctimas sin voz.
El Sr. Gabriel Pereyra, del programa En la Mira, trato de estúpidos a todos los que pidieron justicia por la perrita, esgrimiendo que porqué no hacíamos igual fuerza por una niña asesinada por su padre. Tan bajo llegan aquellos que no hacen nada con los que hacemos algo por una causa que sus dichos son siempre los mismos: ¿“Porqué nos importa más un perro que un humano?”
Tal parece que muchas personas del medio, olvidan las múltiples marchas que hay a diario en este país por humanos. Se marcha por una persona accidentada, por un guardia de seguridad muerto, se marcha por un joven victima de la violencia de fútbol.
Pero más allá de que por supuesto que a todos nos conmueven los hechos de violencia hacia el humano, vamos a dejar algo bien en claro:
Cuando se anuncia en la televisión la muerte de una persona, ya se busca al asesino quien una vez atrapado, tendrá una ley que lo enjuicie. Los perros y gatos asesinados, jamás reciben justicia!. O es que en nuestras cárceles atestadas hay encerrado algún asesino de un perrito?? No!, aquí la gente tarde o temprano recibe justicia, los animales son indefensos y solo nos tienen a nosotros (los bicheros) que reclamemos por su dolor. Ellos no tienen siquiera una ley reglamentada que los ampare y sus asesinos siempre quedan impunes y libres. Sin embargo, el hecho de que no sean humanos, no significa que no sientan, que no sufran. Solo un país subdesarrollado puede negar aún, en pleno siglo XXI, que ellos no tienen derecho a su defensa. Y solo en un país de bárbaros, los que toman un micrófono y hablan al publico pueden tratar de idiotas a quienes los defendemos, sin darse cuenta como los señores Fabregat y Pereyra que dejan un mensaje terrible a nuestros jóvenes: “maltraten y asesinen a los animales que aquí nadie los juzgará”.
A estas personas les diremos, que luego de que 4 uruguayos asesinos apalearan a la perrita de Colonia, hemos recibido mails de todas partes del mundo, condenando un hecho que nuestras propias leyes no condenan. Entonces, yo me pregunto: ¿Quienes son los idiotas? Los que defendemos a seres vivos indefensos, como se hace en muchos países donde por matar un perro o gato hay que pagar multas extraordinarias o incluso se paga con la cárcel? O los que aprovechándose de su llegada al público no llegan a comprender que las palabras desafortunadas del Director del INAU, Ferrando ya no son para nada válidas, la sociedad YA NO APRUEBA EL MALTRATO ANIMAL.
Es probable también que aquellas personas insensibles con cualquier ser vivo, sientan bronca o envidia porque ven que cada día somos más los que clamaremos por nuestros animales. Y no está equivocado, el mundo cambia, los brutos serán sentenciados y las leyes de defensa animal serán reglamentadas. Así como la tracción a sangre será finalmente abolida luego de que cientos de equinos lamentablemente hayan sido víctimas del maltrato y golpes a los que son sometidos por muchos clasificadores.
Queremos también dejar algo en claro: Hay muchos jóvenes uruguayos que no solo trabajan de voluntarios en protectoras animales, sino que también fabrican casas de madera para las familias humildes, o que trabajan en plazas donde se intenta fomentar el deporte y las actividades recreativas para sacar a los niños de las calles. Pero estas personas de bien, jamás se van a cruzar con un defensor de animales y le van a decir: - ¿Porqué defienden a los animales y no a los niños pobres? – porque está demostrado que quienes más nos critican, son los que MENOS HACEN, en todo ámbito de colaboración voluntaria.
El mundo está cambiando, vamos a denunciar, vamos a seguir marchando, vamos a seguir pidiendo justicia. De otros casos humanos se seguirán dedicando otras personas, porque para eso está la justicia, las leyes, la policía, las ambulancias, el gobierno, las intendencias……… pero para los animales estamos solo nosotros: LOS BICHEROS
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